Existe amplio potencial en el país por diferentes razones:
En primer lugar, Uruguay se encuentra en una latitud similar a la principal zona productora en el mediterráneo. Se acepta internacionalmente que el olivo se puede desarrollar entre los paralelos 33º y 42º.
El agua es un factor crítico en el desarrollo de la planta y en su productividad. La disponibilidad de agua es más favorable que en la cuenca mediterránea. Con 1.200 milímetros de promedio anuales, Uruguay triplica la disponibilidad natural de agua de la mayor parte de la cuenca mediterránea, donde existen promedios de 400 milímetros anuales.
El manejo del olivo requiere prácticas culturales sencillas fácilmente incorporables por la mano de obra disponible. Se requiere una preparación mínima del suelo, tutorización adecuada, control de malezas, podas periódicas de formación y luego de mantenimiento.
La plaga principal en el Uruguay es la hormiga, requiere un control constante durante los años iniciales del árbol. También la liebre puede afectar en algunas zonas, pero el daño de la hormiga es mucho mayor. Otras plagas típicas del hemisferio norte no se han presentado aún (mosca del olivo, etc.) pero podrían surgir en el futuro. La cochinilla está presente y ataca algunos cultivos.
Los ataques de hongos se pueden presentar especialmente en campos mal drenados, y constituyen un problema; de allí que la selección del campo y la plantación adecuada sean elementos fundamentales, pero luego hay que hacer un trabajo preventivo constante, especialmente a la entrada del invierno.
La necesidad de en otras partes contar con instalaciones de riego, no es necesario en Uruguay, dada la adaptabilidad enorme del olivo a condiciones de sequía, que en el país presentan un carácter ocasional, ya que llueve en todas las estaciones del año. Sin embargo, en épocas de excepcional sequía y en momentos críticos como la primavera es muy útil disponer de agua de respaldo.
La mecanización de la recolección que es fundamental en Europa y Estados Unidos en proyectos de gran rendimiento no será necesaria en el Uruguay, ya que la recolección manual es de mayor calidad y puede realizarse por el menor costo de la mano de obra. (En Europa la recolección manual solamente se realiza para la aceituna de mesa, pero incluso se practica cada vez menos por los costos.
Los costos de recolección, suelen ser la mitad de los gastos anuales del establecimiento olivar en Europa; un bajo costo de recolección implica en el caso uruguayo una ventaja fundamental para la competitividad. Evidentemente, el costo de la mano de obra de laboreo y mantenimiento de todo el año ofrece la misma característica ventajosa.
Dado que nunca será un cultivo masivo en el Uruguay, la orientación de los proyectos de plantación de olivos será principalmente la de buscar el máximo de calidad y participar en “nichos” de mercado a nivel regional e internacional. En esta línea están todos los plantadores y productores que se acercan a este negocio, buscando la mejor calidad de plantas, con trazabilidad, apoyo técnico para la plantación y mantenimiento de los montes.
fuente: Asociación Olivícola Uruguaya.
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